1986

Nací en Justiniano Posse, un pequeño pueblo al sur de Córdoba, Argentina. Soy la más chica de tres hermanos. 

Mi Historia

Paula Ghilardotti
1992

Cuando era niña, lo que más me gustaba hacer era pasar las tardes en el campo recogiendo huevos frescos, manejando el tractor y jugando al tenis con mi padre.

Parece que aprendí a manejar tractores antes que autos :) 

1995

Desde chica jugaba en tenis. A los 10 años tuve que empezar a viajar 100 km para entrenar. Me pasaba prácticamente todo el día fuera de casa. Aunque todo era elección propia (mis padres nunca me obligaron a competir), yo sentía que ellos hacían un enorme esfuerzo para apoyarme  y por ello no podía permitirme decepcionarlos. Me viví mi paso por el tenis como algo en lo que sólo tenía la opción de ser exitosa. 

La mejor mamá del mundo!

2001

Mi cumpleaños #15 fue mi primera fiesta. En ese momento casi no tenía vida social, y hasta recuerdo que me costó llenarla con chicos de mi edad. De hecho, la mayoría eran amigos de mis padres. Ja! Aún así, estuvo genial y nunca la voy a olvidar. 

2002

A los 16 dejé de jugar al tenis. Me sentía demasiado frustrada al no rendir al nivel que sabía que podía. Era tanta mi autoexigencia que me bloqueaba completamente a la hora de jugar. Odiaba tanto ese sentimiento de frustración que a lo largo de los años desarrollé miedo a sentirme así, por lo que me ponía metas inalcanzables, y de esa manera nunca me frustraría...

2003

A los 17 mis padres se divorciaron y cerró el negocio familiar, donde pasé toda mi infancia. Fue durísimo y sentía que no podía lidiar con todo eso, así que decidí de nuevo estar fuera de casa todo el tiempo, esta vez con amigas y recuperando tiempo perdido sumergida en la vida social. 

Amigas de la infancia

2003

Ese mismo año me fui de intercambio cultural a Estados Unidos. Aunque a modo general fue un año increíble, lloré literalmente todos los días durante los primeros 3 meses, extrañando a mis amigos y familia. Fue allí donde aprendí lo que ellos realmente significaban para mí. 

2011

Luego, ya con 24 años volvía a tener sed de adrenalina. Sentía que algo no estaba bien; necesitaba encontrar mi propósito. Así que me mudé a San Pablo, Brasil, para trabajar en lo que pensé que era mi pasión entonces. Estaba segura que finalmente encontraría mi propósito trabajando en algo que amaba y que contribuía a un mundo mejor. 

Avenida Paulista de noche, San Pablo.

2006

A los 19 años y gracias a mi hermana, surgió la oportunidad de estudiar en una universidad norteamericana por medio de una beca deportiva (tenis, volvemos!). Por alguna razón, cualquier circunstancia que me quitara de mi zona de confort, me complacía… Así que decidí intentarlo. Terminaron siendo de los mejores años de mi vida, donde conocí a amigos del alma que aún conservo y donde también adopté un segundo set de padres . 

Día de la Independencia con mi hermana y mis padres adoptivos.

2013

A los 26 volví a sentir la necesidad de un cambio; todavía estaba buscando ese ‘algo’ que me hiciera sentir completa. Esta vez, la aventura me llevó a Irak. Durante dos años y medio viví una de las experiencias más increíbles de mi vida, mientras seguía intentando (incansablemente) enamorarme de un hombre. No sucedió.

Recorriendo Basora, único día de turismo en 2 años y medio!

2015

Con 29 años, sin la menor idea de qué hacer con mi vida, me dije que era hora de un nuevo cambio (para variar). Decidí regresar a Argentina, hacer un MBA y reinsertarme al mundo corporativo. Hasta entonces vivía mi vida con cierta inercia, sin tener claro hacia dónde iba ni el para qué. La desconexión entre mis sentimientos y mis actos (en mi vida personal) se convirtió en una especie de desconexión total, que terminó afectando mi vida profesional. 

2018

Luego, una relación intensa (pero no del todo pública) con una mujer volvió a fracasar y mi vida se vino abajo. Ya nada tenía sentido. No me gustaba mi trabajo ni la ciudad en la que vivía… había tocado fondo. Este fue el principio del fin: el fin de una era de no aceptación, de ser mi peor enemiga.

2019

Finalmente decidí aceptarme por completa, comenzando por mi sexualidad, que también me llevó a abrazar mis pasiones, mis sueños, mis talentos. Mi esencia, básicamente. Toda mi vida dije que yo hacía ‘lo que quería’. Y no es del todo verdad. Fue mi propia aceptación lo que me permitió salir al mundo a ser y hacer lo que quiero. Así, abandoné mi trabajo corporativo y decidí seguir mis sueños, abrazando mis miedos, pero sin dejar que marquen mi camino.

Hacerme cargo de mi vida fué como tocar el cielo con las manos.

2018

Ella, mi trabajo, Buenos Aires, todos eran culpables de mi infelicidad; estaba totalmente poseída por mis circunstancias. En busca de algo que me ayudara avanzar, comencé a estudiar para convertirme en Coach Ontológico. Nunca hubiese imaginado que estaba a punto de embarcarme en el viaje más extraordinario de todos. Fue un año de renacimiento... el mismo renacimiento que ahora quiero ofrecer al mundo.

A veces es duro, pero vale tanto, tanto la pena..!

2020

De este modo, me di cuenta que mi propósito no es nada en particular y es todo al mismo tiempo: para mí, es vivir cada día a pleno siendo fiel a mi esencia. Nace UCHOOSE y decido casarme con la mujer de mi vida, producto de finalmente vivir en paz y armonía con mi esencia. Allí es donde los sueños se convierten en realidad. 

2012

Amores: después de años de ignorar mis verdaderos sentimientos mientras insistía en enamorarme de hombres, me dejé llevar y tuve mi primer romance con una chica ... algo que me había estado negando a mí misma desde que era adolescente, sabiendo que crecía dentro mío como una bomba silenciosa.